La placa te protege los dientes. No te saca la tensión. Son dos cosas distintas, y nadie te lo explicó.
Esto es la otra: siete días para aflojar la mandíbula y el cuello, con una rutina de cinco minutos que hacés en tu casa, a la hora que puedas.
Empezá por saber por qué día te toca arrancar ↓
Te dijeron quince veces “bajá un cambio”.
Nadie te explicó cómo se hace.
Se pone en el medio para que la fuerza no te desgaste el esmalte ni te fisure una pieza. Para eso está y para eso funciona. Tu odontólogo hizo lo que había que hacer.
El músculo sigue apretando igual. Por eso te seguís levantando con la cara dura, con dolor de cabeza y con el cuello cargado, aunque no se te rompa ningún diente.
La mandíbula no se afloja porque se lo pidas.
Se afloja cuando le bajás el aviso al sistema nervioso.
No son siete rutinas sueltas. Es un orden: cada día abre una puerta distinta y la del día anterior te la deja más fácil.
Lo primero que se desordena y lo único que podés cambiar a voluntad en treinta segundos.
Ocho páginas, el capítulo más largo del libro. El autotest, los disparadores del día y el protocolo para el que amanece trabado.
El día que te trajo acáCómo arrancás define el resto. Tres movimientos antes de agarrar el celular.
Cinco movimientos que hacés en la silla, sin levantarte y sin que nadie se dé cuenta.
El cuello no trabaja solo. Si la espalda está bloqueada, la mandíbula lo paga.
Qué hacer en los veinte minutos antes de acostarte, que es donde se juega la noche.
Lo que sostiene todo lo anterior cuando la semana se pone difícil.
Lo que te queda después del día 7, en cinco minutos, para siempre.
No hay dibujos ni fotos de banco. Las fotos del libro son de Christian haciendo lo mismo que te va a pedir a vos.



Hay una página entera dedicada a decirte cuándo el libro no alcanza: qué señales significan que esto hay que verlo en persona, y qué no se resuelve con ningún material a distancia.
Está adentro del e-book porque es verdad, no porque venda. Un profesional que solo te dice lo que puede hacer, y nunca lo que no, te está vendiendo algo.
Cinco preguntas del autotest que abre el libro. Contestalas y te digo por dónde empezar la semana.
Esto orienta, no diagnostica. Nadie puede decirte qué te pasa sin evaluarte. Si tenés dolor fuerte, bloqueo al abrir la boca o algo que empeoró de golpe, eso se mira en persona.
Mirá qué te llevás ↓Los ejercicios sí. El orden no. En YouTube hay cuatrocientos videos sueltos y ninguno te dice cuál te toca hoy, cuánto, ni cuándo parar.
| Videos sueltos | Semana Antiestrés | Consulta con Chris | |
|---|---|---|---|
| Te dice por dónde empezar | No | Sí, con un autotest | Sí, evaluándote |
| Tiene un orden de siete días | No | Sí | Se arma para vos |
| Te dice cuándo parar | Casi nunca | Sí, señal por señal | Sí |
| Lo firma un matriculado | A veces | Sí, con matrícula | Sí |
| Te tocan y te corrigen | No | No, y el libro lo dice | Sí |
| Lo hacés a las once de la noche | Sí | Sí | No, es con turno |
Licenciado en Kinesiología y Fisiatría, profesor universitario en Educación Física y docente de Anatomía. Atiende hace años con una formación amplia y un enfoque humano e integral. Esto no salió de un curso.
Su interés por estudiar a fondo el sistema nervioso empezó después de superar una etapa difícil: estrés acumulado, hormigueos y dolores en el cuerpo por ansiedad. Hoy transmite lo que aprendió para ayudar a otras personas. Por eso el libro está escrito como se lo explicaría a alguien sentado enfrente, no como un apunte.


Lo escribo acá arriba y no en la letra chica, porque si lo comprás esperando otra cosa vas a sentir que te vendieron humo. Y no.
Es material para usar. El libro se lee una vez; las tres hojas se imprimen, se pegan y se escriben encima.



Un solo pago. Te llega por WhatsApp, hoy mismo.
Una placa de descarga ronda los $50.000. Esto sale $19.900, y no reemplaza a la placa: es lo que la placa no hace.
Quiero la Semana AntiestrésSe abre WhatsApp con el mensaje ya escrito. Del otro lado contesta Christian.
No, porque trabaja sobre otra cosa. La placa se pone entre los dientes para que la fuerza no te rompa el esmalte: trabaja sobre el diente. Acá el trabajo es sobre el músculo y sobre el aviso que lo mantiene contraído. Son dos capas distintas del mismo problema, y por eso una no reemplaza a la otra: conviven.
Cinco minutos, y hay un protocolo específico para el día que no tenés ni eso. Está pensado para hacerse a las once de la noche, con el cansancio encima, sin cambiarte y sin equipo.
Todo el material es de introducción y va con progresión. Y lleva una regla que se repite en cada día: si duele, ese no es tu ejercicio de hoy. Hay señales escritas para cada movimiento que te dicen cuándo frenar, y una página entera sobre cuándo esto hay que verlo en persona en vez de seguir por tu cuenta.
Por eso el kit trae la bitácora y la tarjeta de pausas. La bitácora se llena en quince segundos y a los siete días te muestra en papel si bajó o no. La tarjeta se imprime y se pega donde trabajás: no depende de que te acuerdes.
Le escribís por WhatsApp, coordinan el pago y te lo manda por ahí mismo, el mismo día. Son cuatro archivos: el e-book y las tres hojas. Quedan en tu teléfono para siempre y las hojas se pueden imprimir en cualquier lado.
Escribile igual. El mismo botón abre WhatsApp y del otro lado está él, no un bot.